Qué fotos subir para que el parecido aguante
Cinco fotos del mismo día dan un avatar que sólo sabe ser esa persona ese día. Es el error más común, y el más caro, porque no se ve hasta que ya has gastado el carrete.
10 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura
Cuando una tanda sale mal, lo primero que se culpa es al modelo que la generó. Casi nunca es eso. En las comparativas que hemos hecho sobre la misma persona, cambiar de motor mueve el resultado un poco; cambiar las fotos de referencia lo mueve entero.
Por qué cinco, y por qué de días distintos
El motor no sabe qué parte de una foto eres tú y qué parte es esa tarde. Ve una cara, un flequillo recién cortado, una luz de ventana entrando por la izquierda, un jersey negro y una cocina detrás. Si las cinco fotos son de ese mismo rato, todo eso aparece cinco veces y todo entra en la definición de quién eres. Luego pides un retrato de gala y vuelve el jersey negro, o vuelve esa luz de cocina metida en un salón.
Con fotos de días distintos, lo circunstancial se cancela solo. El pelo cambia, la luz cambia, la ropa cambia, y lo único que se repite en las cinco es tu cara. Eso es exactamente lo que quieres que el motor se lleve. No hace falta ninguna técnica ni ninguna cámara: hace falta que las fotos no sean del mismo momento.
La lista, con el porqué de cada cosa
De días distintos, no de una tarde
Al subir se mide la luminosidad de cada foto. Si las cinco tienen casi la misma, es que son del mismo momento y sale un aviso. Hazle caso: cuesta menos buscar dos fotos de otro año que repetir la tanda.
Con ropa distinta
Si en las cinco llevas la misma camisa blanca, para el motor la camisa blanca es tuya y reaparecerá donde no toca. Cinco prendas distintas, y mejor si alguna es de color y alguna es oscura.
Con luces distintas
Al menos una de interior y una de exterior. Un avatar montado sólo con luz de ventana no sabe qué hacer con el sol de mediodía y devuelve una cara plana, sin sombra propia, que se reconoce como falsa antes de saber por qué.
Verticales antes que apaisadas
No es una manía de formato. Una foto apaisada suele ser un grupo o un paisaje, y ahí tu cara ocupa doscientos píxeles. El motor copia lo que ve, y en doscientos píxeles no hay pómulo que copiar. Una vertical casi siempre trae la cara más grande.
El original, no el reenvío
La foto que te reenviaron por mensajería viene recomprimida y a veces reducida. Por debajo de seiscientos píxeles en el lado corto avisamos, porque ya no hay detalle suficiente en la piel. Si tienes el archivo original en el carrete, sube ese.
Nada de capturas de pantalla
Traen bordes, barras de estado y botones que el motor lee como parte de la escena, y encima van comprimidas dos veces. Se delatan solas: una captura tiene mucho menos rango de color que una fotografía, y eso se mide sin mirar qué hay dentro.
Ni oscuras ni quemadas
En una foto muy oscura no hay cara que leer, y en una quemada por el flash la piel se ha convertido en una mancha blanca sin relieve. Las dos aportan menos que nada, porque el motor las promedia con las buenas.
Cinco ángulos que conviene cubrir
De frente, de medio lado, de perfil, sonriendo y con otra luz. El de sonriendo es el que más se olvida y el que más se echa de menos: si en ninguna referencia hay dientes, el avatar sale serio siempre, también en la felicitación de Navidad.
Lo que estropea un avatar sin que lo parezca
Los filtros de belleza
Ya borraron la textura de la piel y estrecharon la nariz antes de que la foto llegara aquí. Lo que aprende el motor es la cara del filtro, no la tuya, y después uno mira el resultado y no sabe explicar por qué no se reconoce del todo.
Las gafas de sol
Tapan la parte que más identifica a una persona. Una foto con gafas entre diez no molesta; tres entre cinco arruinan la tanda.
Mezclar épocas
Tres fotos de ahora y dos de hace diez años dan una edad intermedia que no tiene nadie. Si quieres el avatar de cómo eras, monta un avatar aparte con fotos de entonces.
Otra persona pegada a ti
Recorta antes de subir. Con dos caras en la referencia, el motor no siempre elige la tuya.
Un cambio de aspecto reciente
Si te afeitaste la barba después de esas fotos, el avatar tiene barba, y ningún texto lo corrige del todo. Diez fotos nuevas cuestan menos que pelearse con el prompt.
Cómo saber si va a salir bien antes de gastar
Al subir, cada foto se mide: proporción, resolución, luminosidad y variedad de color. De ahí salen los avisos, y son avisos, no reglas: se puede seguir. Lo que no se hace, a propósito, es detectar caras ni identificar a nadie. Para decirte que una foto es pequeña o que las cinco parecen del mismo rato no hace falta tratar un dato biométrico, y tratarlo obligaría a justificarlo.
Y una prueba honesta antes de comprometerse con un carrete entero: genera las seis tomas del pack de perfil profesional, que son sesenta céntimos, y mira si te reconoces en las seis. No en la mejor. La mejor la acierta cualquiera; el producto es que las seis se parezcan a la misma persona, y esa persona seas tú.